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Terapia para no sentirse solo


En este tiempo de interconexión permanente aumenta exponencialmente el problema de la soledad. Es una de las paradojas con las que nos estamos acostumbrando a convivir. Tener muchos likes en las redes sociales, rodearnos durante horas de los compañeros de trabajo, reunirnos con frecuencia con los colegas de la universidad o compartir a diario entrenamiento con nuestro equipo deportivo. Y, sin embargo, acudir a una terapia para no sentirse solo.


La soledad no es un problema de estar, sino de sentir. De hecho, es más posible que te sientas solo cuando estás rodeado de gente, que en casa solo tranquilamente leyendo un libro. La cultura anglosajona lo tiene tan claro que dispone de dos palabras distintas para hablar de soledad. Está el término loneliness o falta de compañía, con una connotación de tristeza, y el término solitude que simplemente alude a que físicamente estás solo, sin contacto con otra persona, pero no lleva implícita ninguna carga emocional. ¡En nuestra terapia para no sentirse solo nos ocupamos de tu loneliness!

¿Por qué te sientes solo?


Si fueras Robinson Crusoe en su isla desierta, es probable que no te hicieras esta pregunta. Te sientes solo porque objetivamente estas solo. Aunque, si elegimos la versión cinematográfica que tiene a Tom Hanks de protagonista, la cosa cambia. Al menos, desde el momento en el que da forma a su amigo Wilson, partiendo de una pelota de fútbol. Ahí deja de sentirse solo, al menos tan solo. Tiene con quien hablar, mostrarle sus tristezas, contarle sus proyectos… Esas son nuestras necesidades de compañía más importantes, las que se refieren a compartir qué somos con otras personas y viceversa.


Con la terapia para no sentirse solo incidimos en este tipo de reflexiones. El filtro que mide tu soledad eres tú. Y, una vez más, la clave está en descubrir cómo te afecta ese sentimiento y qué puedes hacer para tomar el control y modificar esa realidad. En qué momentos necesitas compañía, para qué, qué puedes hacer para que se produzcan esas situaciones. Tienes mucho camino por recorrer, pero ninguna medida pasa por resignarte.

¿Por qué es necesaria la terapia para no sentirse solo?


Tener con quien salir a tomar una copa, irte de vacaciones o comentar el último libro que has leído es importante. Pero, cuando planteamos la necesidad de recurrir a la terapia para no sentirse solo, estamos dando un paso más allá, no estamos pensando en ese tipo de situaciones, por mucho que sea agradable realizarlas. Somos conscientes del verdadero problema que implica la soledad cuando la vives con tristeza y preocupación. Y, por eso, te insistimos para que tomes medidas cuanto antes.


Nuestras consultas están llenas de personas a las que esa dolorosa vivencia de la soledad no deseada les ha conducido a sufrir trastornos más severos. Desde luego, es más que normal que el aislamiento prolongado desemboque en depresión. Pero también en ansiedad, porque tienen pánico a perder las pocas relaciones personales que son capaces de conservar. Otra secuela bastante frecuente de la soledad tiene que ver con las adicciones de toda naturaleza, desde el alcohol al juego.


Y, finalmente, un aspecto preocupante es el de la posibilidad de caer en la dependencia de lo que los terapeutas denominamos relaciones tóxicas. Tu necesidad de ser aceptado y de formar parte de alguien hace que, en tu desesperación, te vuelques sin reservas en la relación con una persona o un grupo, perdiendo todo tu criterio y capacidad de control. Haces lo que sea por conservar a esas personas a tu lado, sin plantearte si te apetece o no. ¡No te infravalores, para dejar de sentirte solo no tienes que renunciar nunca a ser tú mismo!

Aprendiendo a disfrutar de la soledad


En esta materia de la soledad, la terapia para no sentirse solo que te proponemos en Sterapia viene cargada de matices. El más importante, desde nuestro punto de vista, es conseguir juntos darle la vuelta al concepto de soledad. Te proponemos que descubras lo interesante, lo divertido, lo enriquecedor que es estar solo contigo mismo.


Y no porque sí, porque sea un capricho nuestro. Es que es imposible relacionarnos con los demás sin tener una buena relación con nosotros mismos. De hecho, una de las carencias que más contrastamos en las consultas de los psicólogos, y que está en la raíz de muchos trastornos emocionales, es la incapacidad creciente de muchas personas de estar en soledad.


Incluso si vives en pareja, es un hábito muy saludable que busques momentos y espacios reservados para ti. Leer, descansar o pensar son actividades en las que la presencia de otros puede llegar a incomodarnos. O aburrirte. Son opciones personales, y que te ayudamos a reivindicar como parte de la terapia para no sentirse solo.

La terapia para no sentirse solo trabaja las habilidades sociales


Cuando tu soledad se despierta al constatar tu incapacidad de participar como uno más en esa reunión de amigos, está marcando claramente cuál es la línea en la que debemos trabajar contigo la terapia para no sentirse solo. Tienes que descubrir tus habilidades sociales y aprender a utilizarlas. Y en Sterapia nos gusta poner el acento en el concepto “descubrir”, porque sabemos que todos contamos con capacidades suficientes para relacionarnos con otras personas. El ser humano es intrínsecamente sociable; por tanto, preparado para poder establecer esas interrelaciones.


El peligro y el gran error en el que solemos caer todos es identificar esas habilidades con un puñado de cualidades muy concretas. Si no son tu fuerte, entonces estás condenado al aislamiento. Nuestra terapia para no sentirse solo empieza por rebatir esa idea. Vale, eres un desastre contando chistes y, desde luego, cuando abres la boca no se produce un silencio absoluto a la espera de lo que tengas que decir. Pero eso no implica que no seas capaz de mantener una conversación inteligente en el tú a tú, expresar tus emociones, o valorar y reconocer los logros de otro. Estas son algunas de esas habilidades que te ayudamos a poner en valor: las tuyas, no las de otro.